domingo, 30 de marzo de 2014

CONCEPTOS BASICOS DE LA PEDAGOGIA ACTUAL
l. HUMANIZACION DE
LA ENSEÑANZA

La gran aspiración de nues-
tro mundo, el mundo actual,
puede formularse en estos
términos: humanización de
todas las condiciones que ro-
dean al individuo y a la so-
ciedad. Humanización del Es-
tado, de los gobernantes y
funcionarios, humanización
del hogar, humanización del
campo y de la fábrica, huma-
nización de la escuela, huma-
nización de la enseñanza. Se
deshumanizan los déspotas,
le deshumanizan las oligar-
quías, se deshumanizan los
misántropos, se deshumani-
zan los renegados.
Humanización del profesor,
de la escuela y de la ense-
ñ anza, significa respeto a la
dignidad humana, trato co-
medido a todos, especialmen-
te a los alumnos, planes y
programas de estudio, adap-
tados a sus peculiaridades si-
cobiológicas y sociales, aca-
tamiento a los principios de
la higiene m e n tal, conoci-
miento de los alumnos, mé-
todos de enseñanza a la al-
tura de nuestra época, ense-
ñ anza atractiva, eficiente y
científIca, maestros con acti-
tudes de genuinos educado-
res, preparados científicos,
moral, social y pedagógica-
mente,
La juventud tiene derecho
a una enseñanza científica,
técnica, social, ética y estéti- ~
ca de alta calidad. El profe-
sor que no la imparte con de-
coro e idoneidad la defrau-
da y defrauda al país. La ju-
ventud es la patria que se re-
nueva; la patria en futuro. El
que no tenga fe en la juven-
tud mexicana y que no sea
capaz de infundirle ideales
nobles y generosos, no debe
ser educador.
La formación de las nue-
vas generaciones y la forma-
ción de profesionales no de-
be ser tarea de practicones,
de improvisados, de apóstoles
bondadosos o de visionarios
ardientes, ni fundarse en
creencias y opiniones, en be-
llas declaraciones literarias,
programas demagógicos en
el empirismo vulgar. Con la
juventud de México no de-
ben hacerse ensayos precipi-
tados y absurdos. El proble-
ma es de tales dimensiones
que debe considerarse con ri-
gor científico y filosófico si
se quieren obtener soluciones
eficaces y hondas.
Yo leí, con amargura y des-
concierto, este testimonio do-
loroso, pero al fin instruc-
tivo:
" De los cuarenta y tantos
profesores que tuve en mi
aprendizaje universitario, de-
bo confesar que sólo dos me
acompañan constantemente.
iAh!, pero eso sí. Estos dos
los llevo prendidos en el cos-
tado... Cuando los invoco lo
hago con respeto, y con la

misma devoción que cuando
los veía entrar y salir de cla-
se hace más de veinticinco
años. Los llevo dentro del co-
razón. Los siento actuales.
No han envejecido un día.
Pero veamos:
¿ Me hicieron más profesio-
nal? ¡No!
¿ Me hicieron más médico?
¡ Tampoco!
¿ Pues entonces? ¡Me hicie-
ron más hombre!"
(A, Oriol Anguera)
En las escuelas superiores
debemos formar buenos pro-
fesionales, los mejores profe-
sionales; pero esto no basta.
Si nos limitamos a estos
deberes técnicos, nos expon-
dríamos a producir profesio-
nales de buen cuño, pero se-
rían insoportables; "serían
pedazos de hombres, con la
soberbia del hombre entero.
Un técnico eficiente, si sólo
es técnico, puede comportar-
se como un gorila". 

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