Pedagogía de la autonomía: Enseñar no es transferir conocimiento
El
sistema educativo actual está basado en la Revolución
Industrial, donde los trabajadores tenían que especializarse en un trabajo
mecánico, y para ello debían repetirlo una vez tras otra hasta
memorizarlo. En estos últimos 50 años las esferas económica, cultural y
personal han dado un vuelco en el mundo entero. Sin embargo, los sistemas
educativos no han variado apenas sus programas y sus objetivos.
- ¿Hacia dónde ha de evolucionar
nuestro sistema educativo para formar a ciudadanos capaces de afrontar los
retos del presente?
- ¿Por qué los niños llegan al mundo
adulto sin tener idea de sus propios talentos y capacidades?
- ¿Hemos preparado a los profesores
y docentes para acompañar al niño hasta su adolescencia con una educación que
englobe emociones e inteligencia social?
“Saber
que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”, esta es la idea
esencial que nos propone Paulo Freire, en oposición a la memorización mecánica
y a un papel distante entre el profesor y sus alumnos.
Paulo
Reglus Neves Freire fue un educador brasileño y un influyente teórico de la
educación. Esta cita y comentarios han sido extraídos del segundo capítulo
de su libro titulado “Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para
la práctica educativa”.En este libro, el autor enfatiza la importancia de
llevar a la práctica cotidianamente este principio para mejorar la educación,
pues su simple conocimiento o repetición no son suficientes para que se
cumpla. Paulo Freire señala varios puntos que guían la práctica de este
principio, y aquí se incluyen algunos de los más importantes:
Enseñar exige conciencia del inacabamiento.
El in acabamiento del ser o su in conclusión es propio de la experiencia vital. Donde hay vida, hay in acabamiento. Debemos recuperar este concepto que implica la evolución del ser
humano durante su vida en el conocimiento que tiene de sí mismo y de la sociedad.
En el sector de la industria,
innovar supone mejorar continuamente los productos con respecto a sus versiones
anteriores. En este proceso gradual, a veces surge una innovación radical que
rompe con el paradigma anterior. Se trata de una innovación disruptiva, algo
que también obliga a la educación a cambiar sus esquemas y a adaptarse.
El proceso de aprendizaje inicia
aquí. Aceptar genuina mente que desconocemos un dato específico, o toda un
área de conocimiento, es el principio que nos impulsa a buscar aquello que
complete nuestro saber y, en última instancia, que nos ayude a
completarnos en el sentido que nosotros deseemos:
“Me gusta ser hombre, ser persona, porque sé que mi paso
por el mundo no es algo predeterminado, preestablecido. Que mi ‘destino’ no es
un dato sino algo que necesita ser hecho y de cuya responsabilidad no puedo
escapar”.
Todos poseemos un talento, todos
tenemos la capacidad de ser creativos; y la mayoría vivimos sin saberlo,
convencidos muchas veces de que el creativo es aquel que sabe componer
melodías, o escribir una poesía.
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